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Quizá
lo de repasar la historia de GUADALQUIVIR y, en general del
rock andaluz, sería lo más adecuado para referirse a ANDRÉS
OLAEGUI, otrora protagonista de esta página de oro de la música
española. Digo “quizá” porque de esto ya se han escrito libros
enteros y habría que escribir uno más para re-encontrarse con la
poesía Jesús de la Rosa al frente de TRIANA, con la actitud
casi heavy de los MEZQUITA y rematar con el refrescante toque
de fusión de CAI – con ese Chano Domínguez tras las teclas, ¿eh?-.
No me dejarán mentir; estas bandas son parte de la leyenda pero, lo
que actualmente cuenta no es quiénes escribieron la historia sino quiénes
la están escribiendo y aquí es donde surgen, de manera inseparable,
los nombres de GUADALQUIVIR y de ANDRÉS OLAEGUI. El
legado de GUADALQUIVIR se mantiene sin inmutarse ante el inexorable
paso del tiempo y, lejos de palidecer o de quedarse atrás, nos da la
pauta para descubrir el trabajo de un genuino artesano de la guitarra:
ANDRÉS OLAEGUI.
Justo
antes de que el 2004 llegara a su fin aparece en el mercado el disco
“Cómo Niños” (Luna Negra, 2004). Los tonos azules
de la portada, tres críos jugueteando en la playa y un sobrio “Andrés
Olaegui Trío”, situado en el ángulo inferior izquierdo, nos
adelantan un manjar musical exquisito. La contraportada, simple en
apariencia, nos dice aun más: Aquí hay mucho de flamenco, hay rumbas
y bulerías, y mucho jazz y mucho de rock y más de fiesta. También
hay una dedicatoria a Manuel Marinelli (de ALAMEDA, a quien
extrañamos de sobremanera). Descubrimos algo más: El trío se
completa con YAGO SALORIO, al bajo y LUIS ABELA, en la
batería. Los invitados, un lujo.
¡Venga
pues, la escucha! Aquí las palabras no dan para tanto, porque el
sentimiento no puede trasmitirse así de fácil, y pretender escribir
sobre tantos años de correrías por las callejuelas de Sevilla es,
incluso, pecaminoso.
“Como
Niños” es un disco que tienes que escuchar varias veces porque
sabes que siempre vas a encontrar algo nuevo; quizá unas palmas
apenas sugeridas, una guitarra flamenca que por fin se atreve a salir
o una soleá que te deja hipnotizado; quizá sea el irresistible
arreglo de “Baila Gitana” –con Jorge Pardo, en el sax- o
el cante de Araceli de la Fuente en “La Fiesta” lo que te obliga a
repetir la experiencia. Eso creo que dependerá de cada quien.
Por
lo pronto, yo tuve la oportunidad de platicar con el creador de esta
pequeña obra de arte.
margen.-
¿Cómo es que descubres la música? ¿Qué música escuchabas durante
tu infancia y cómo se da tu interés por combinar el rock, el jazz y
el flamenco?
ANDRÉS
OLAEGUI (AO): Descubrí la música siendo niño, cuando veía
tocar a mi padre la guitarra y la bandurria. A mi padre le gustaba
mucho la música y, de hecho, de joven había tocado en la tuna.
Cuando cumplí once años mis padres me compraron una guitarra y yo
cantaba y tocaba con mis amigos de infancia.
De
niño yo no tenía ningún criterio musical, lógicamente. Escuchaba
lo que tocaban en la radio y oía de todo; sobre todo la copla y el
folklore, que era lo que más se oía en esa época. También recuerdo
que escuchaba al Dúo Dinámico y a los catorce años descubrí a Los
Beatles. Los Beatles fueron una verdadera revolución para mí. Estoy
consciente de que en esa época ya se oían rock and roll y jazz en
otras partes del mundo pero yo no sabía lo que era eso y lo fui
descubriendo, poco a poco, a partir de mi primer grupo, The Boys y de
mi primera guitarra eléctrica, una Fender Stratocaster, allá por
1965. Todo transcurría durante esos años.
Después
viene lo de la idea de fusionar el jazz, el rock y el flamenco y esto
ha sido un proceso de evolución dentro de mí. Lógicamente empecé
tocando blues y pop rock a partir de que oí por primera vez a Eric
Clapton y Jimmy Hendrix. Con The Boys sólo hacíamos versiones de
todo lo que sonaba por ahí y después estuve bastante tiempo
enamorado del blues y de la técnica que se usaba en la guitarra. Creo
que todavía llevo el blues dentro de mí. Aunque ya escuchaba algo de
jazz, lo consideraba ajeno a mí y, a la vez, difícil de tocar. Poco
a poco he ido aprendiendo y comenzó a interesarme más después de
escuchar a John McLaughlin y su Mahavishnu Orchestra. De repente mi
cabeza dio un giro y, a partir de eso, fui descubriendo a Chick Corea,
Miles Davis, sobre todo cuando hacía jazz fusión a principios de los
setentas y esto significó una revolución de la cual aun no me he
recuperado. Creo que lo más significativo fue haber escuchado a
Weather Report.
Lo
del flamenco es algo muy parecido. Yo he escuchado flamenco desde
siempre; lo que pasa es que en mis comienzos lo detestaba porque me
parecía hortera y chabacano y por lo tanto, no le hacía el menor
caso. También era una cuestión cultural de la época; fue hasta que
escuché a Paco de Lucía que comencé a interesarme en el flamenco.
Después comencé a escuchar a Camarón de la Isla y, poco a poco he
ido descubriendo a más artistas de este estilo y he ido profundizando
en sus raíces y conociendo su dimensión. Ahora me
encanta
esto del flamenco porque soy más consciente de él, lo conozco mejor
y creo que la búsqueda de mi identidad y la de buscar un sonido
propio es la que me ha empujado a investigar y a fusionar estos
grandes estilos.
margen.-¿Cuáles
son tus mejores y peores recuerdos de Guadalquivir? ¿Qué ambiente
musical se vivía en la España de los setenta?
A.O.-
Recuerdo muchos buenos momentos con Guadalquivir; cuando grabamos el
primer disco, por ejemplo. Lo grabamos en Barcelona pero previo a esto
estuvimos dos semanas en Valencia tocando diariamente en un club que
se llamaba Los Tres Tristes Tigres. Durante el día nos dejaban
ensayar en el club y por la noche tocábamos. Cuando fuimos a
Barcelona a grabar teníamos los temas muy bien aprendidos. Vivimos
todo con mucha ilusión. También recuerdo la gira que hicimos con
Miguel Ríos y con Triana, La Noche Roja. Imagínate la tocar para
10,000 personas y empaparte esa emoción de la gente.
En
general, tengo muy buen recuerdo de Guadalquivir y de los momentos en
los que estaba en el escenario compartiendo la música con mis compañeros.
Prefiero
no acordarme de los malos momentos.
Me
preguntas sobre el ambiente musical de España en los setentas, bueno,
ha sido la mejor etapa que he vivido, no solamente porque tenía
veintitrés años y porque se vive otra emoción, sino porque era
diferente, veníamos de otra época anterior en la que aparte de la música
comercial, todo aquel que quería hacer buena música procuraba cantar
en inglés porque nos sonaba mejor y porque todo el mundo imitaba a
los ingleses y a los americanos, sin embargo en los setenta ya se
empezaba a cantar en español y con criterio propio y había
convencimiento y todos los grupos que aparecían trataban de buscar
su identidad y eso es muy importante; creo que es lo más
importante. Esto supuso un cambio esencial en el panorama musical.
También coincide con un momento histórico muy importante en el país,
pues acabó la dictadura de Franco, después de cuarenta años, que no
es poco. Esto influenció mucho en todo. Yo pertenezco a esa generación
que vivió el cambio en plena juventud y que vio nacer la democracia;
esto se vio reflejado en la música, la sociedad, el arte y en la
cultura en general. Fue una época muy importante donde la gente tenía
muchas ganas de expresarse como es, libre y auténtica. Todo esto
enriqueció el panorama musical. En los setentas se crearon las
autonomías regionales pues ya no había dependencia del centralismo
de Madrid y de aquí surgieron estilos bien definidos de cada región
como el rock
catalán,
el rock urbano de Madrid, el rock andaluz, etcétera y esto dio mucha
variedad y riqueza musical.
Después
vinieron los ochentas y bueno, las cosas han cambiado mucho. Se
inventaron modas que solamente obedecen a un concepto estético
superficial basado en el marketing. Es una lástima que todo se haya
desviado… no discuto que ha habido cosas buenas pero, el ambiente ya
no era el mismo.
margen.-
Cuéntanos sobre tu participación en “Al-Andalus”, de
Miguel Ríos y en los trabajos de Pedro Ruy Blas, por supuesto nos
interesaría conocer con quienes más has participado como músico de
sesión (Manteca, Martirio Pata Negra, etc.).
A.O.-
Bueno, lo de “Al-Andalus” ocurrió el mismo año que estábamos
gestionando lo de Guadalquivir. Resulta que Miguel quería hacer un
disco de corte andaluz y nos pidió temas a Manglis, a mí y a algunos
otros amigos. Manglis le dio el tema “Guadalquivir” y yo le di uno
que se llama “La Balada de la Alondra y el Gavilán”; los grabamos
y justo después de esto montamos Guadalquivir y tocamos en el
polideportivo de Móstoles como teloneros de Triana. Ese día nos
vieron más de 5,000 personas y, gracias a esto, ya éramos bastante
bien conocidos sin haber grabado todavía. Ese mismo año hicimos la
gira de La Noche Roja y grabamos el primer disco.
Lo
de Pedro Ruy Blas fue anterior a todo esto, a Pedro le conocíamos de
los clubes de jazz de Madrid de esa época y de las jam sessions, así
que éramos buenos amigos y muchas veces nos íbamos a su casa a
escuchar música porque resulta que él siempre tenía lo último que
acababa de salir en Estados Unidos. Nos juntábamos varios músicos,
entre ellos, Jorge Pardo o su hermano, Jesús. Escuchábamos lo último
de Chick Corea, el último de Miles Davis, el último de Weather
Report y todo eso. De aquí salió lo de grabar con Pedro.
Lo
de Martirio fue algo que se dio a través de Kiko Veneno. Nos conocíamos
de Sevilla y me llamó para grabar en su primer disco, “Seré Mecánico
por Ti”. Lo mismo sucedió con Pata Negra, porque igual, nos conocíamos
de Sevilla. Normalmente estas colaboraciones surgen porque
conoces a la gente y ellos te conocen o han oído hablar de ti,
supongo que eso es lo habitual, si alguien te llama es porque es a ti
al que andaban buscando. De todas formas, yo nunca he sido lo que se
llama un músico de sesión, de los que se ganan la vida así. Yo
siempre he grabado cosas específicas porque así han surgido.
Manteca
es un grupo de Manglis y es habitual que me invite a grabar en sus
discos.
margen.-
Sobre tu disco, finalmente “Como Niños” terminó siendo un disco
muy íntimo ¿no es así? ¿Cómo fue el proceso de gestación del trío
y como surgieron los temas que componen el disco?
A.O.-
Tienes razón. Sí, ciertamente es un disco íntimo y el ambiente de
trío es estupendo. Creo que en un disco queda impregnado lo que tú
estás viviendo en ese momento específico. Claro que también he
querido hacer un disco sencillo y sin pretensiones.
El
trío ha surgido de una manera muy natural. Al principio tocábamos sólo
standards de jazz con Juan San Martín, al bajo, quien es profesor de
Yago y, como yo llevaba ya tiempo queriendo hacer mis temas de fusión
con flamenco –porque siempre he seguido en mi línea a pesar de
tocar otras cosas- pues, surgió la idea de por qué no hacer esta
fusión a manera de trío. Juan nos recomendó a Yago porque él
estaba haciendo otras cosas y Yago
conocía
el flamenco mejor que él.
En
el disco hay dos tipos de temas: Los míos, que son lo que siempre
estoy buscando dentro de la fusión y el flamenco y, los temas de
versiones, que los hago porque me gusta tomar un standard de jazz y
hacerlo por bulerías, por soleares, por tangos… o por lo que sea;
esto me divierte y además, lo hago con intención pedagógica, porque
a veces doy algún clinic de jazz-flamenco y me sirven de ejemplo;
llevan pues esa doble intención, como
“A
Night in Tunisia” o uno de Chick Corea.
margen.-
Hay dos temas que me llaman mucho la atención: “Mi amigo
Manuel” y “El Tiempo me lo Dirá”. Ambos tienen en común
un aire de sensualidad y a la vez son tan distintos..... Un
pasaje muy etéreo en el primero y un blues por soleares en “El
tiempo me lo Dirá”......por favor platícanos un poco sobre estos
dos temas en particular .
A.O.-
Mira, el tema “Mi Amigo Manuel” es uno de esos temas que te salen
cuando estás en casa por la noche, cuando has acabado la jornada de
clases o de trabajo o las tareas del día y te relajas en el sofá
antes de irte a dormir y coges la guitarra y te pones a tocar
cualquier cosa que te viene a la mente. Me salió este tema que me
gustó mucho cuando lo hice y se lo dedicó a mi amigo Manuel
Marinelli (del grupo Alameda) que falleció en esa época.
“El
Tiempo me lo Dirá” es un tema que surgió de investigar con la soleá,
que a mí me gusta mucho esto de las soleares y que ha salido a raíz
de que estuve estudiando el cante flamenco en una escuela y estaba
todo el día cantando y me ilusionaba mucho ir probando todo lo que
aprendía; esto pues, lo llevo a mis terrenos y este es el resultado.
La letra se la dedico a una novia que me dejó.
Retomando
lo de la fusión ésta, me gusta mucho mezclar la soleá y el blues.
Ahora mismo estoy haciendo un tema que mezclo seguirilla y blues. Creo
que tanto la soleá como la seguirilla tienen mucho que ver con el
blues pues son músicas con mucha profundidad, con mucho sentimiento y
claro, con mucho dolor.
margen.-Y
lo de la letra de “La Fiesta”, ¿Un regreso a tus raíces
musicales?
A.O.-
Quizá es “La Fiesta” el primer tema de jazz que yo escuché
con un toque español y flamenco. Creo que fue el tema que me despertó
el interés por fusionar estos dos estilos y, por eso, he querido
hacer una especia de homenaje a Chick Corea. La letra es bastante
interesante y original, creo; hecha por impulso, cosas que ni te las
piensas y que dices, creo que esto iría bien aquí y listo; la pones
y te gusta.
margen.-
¿Cómo percibes el panorama musical en la actualidad en España?
¿A quiénes escuchas actualmente?
A.O.-
En general, pues qué te puedo decir… está bastante mal. Lo que más
se escucha es la música comercial, pop bastante mediocre, Operación
Triunfo y todo eso. La música comercial ha existido siempre pero creo
que ahora todo es más exagerado. Por otro lado, siempre hay gente que
hace cosas muy buenas pero que pasan desapercibidas. Cada vez hay más
festivales de jazz, bueno, de todos los estilos, sobre todo en el
verano y eso es bueno; lo malo es que siempre traen artistas
americanos y casi nada de nacionales.
Sobre
la música que escucho; escucho música variada, escucho flamenco,
jazz, fusión; me gusta también la música sinfónica pero, sobre
todo, del Siglo XX. Me gusta escuchar cualquier novedad que pasa por
mis manos.
margen.-¿Qué
planes tienes a corto y largo plazo con el trío?
A.O.-
Lo primero es grabar otro disco. Después de la presentación y
promoción de éste (“Como Niños”) me pondré a ensayar el nuevo,
que lo tengo casi todo compuesto. Después haré lo que he venido
haciendo todo el tempo, que es seguir buscando actuaciones y seguir
moviéndome para dar a conocer mi trabajo.
margen.-¿Qué
músicos y, sobre todo, qué guitarristas son los que más te han
influido y los que más te gustan?
A.O.-
Los músicos que me ha influido y que me siguen influyendo son
Miles Davis, Chick Corea, Weather Report y el jazz, en general.
El blues, por otro lado: BB King, Eric Clapton, Jimmy Hendrix; el
flamenco, con Paco de Lucía, Camarón, Vicente Amigo,… no se,
procuro buscar en mí mismo y que no me influya nada pero, al mismo
tiempo creo que no es malo lo de las influencias porque todo forma
parte del aprendizaje, el cual, poco a poco, te va llevando hasta
conseguir tu estilo propio.
En
la guitarra me pasa igual: Me gustan muchos guitarristas y más ahora
que la guitarra ha evolucionado muchísimo y hay algunos guitarristas
que alucinas y en cualquier estilo hay gente buenísima. Si tuviera
que destacar a alguien yo diría que Pat Metheny, Mike Stern, John
Scofield, Paco de Lucía… no me agrada dar nombres porque siempre me
dejo a muchos afuera y son muchos los que me gustan. Juan José SALAS
R.
©
margen, 2005
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